?

Log in

EL AGUA

Estudiábamos de pequeños en Geografía, aquello de la España seca y la España húmeda; viéndolo reflejado en los mapas, climogramas y demás estadísticos y gráficos indicados al asunto. Me parece que, los políticos, no se han enterado o no se quieren enterar. Aquí, nadie tiene la culpa de que, en Levante español, no llueva a gusto de los presidentes de las Comunidades Autónomas o de los empresarios que los ponen ahí. Esta realidad palmaria desde tiempos inmemoriales (más aún desde que lo del cambio climático está en boca de todos) es como si fuera irrelevante.

A todos nos parece estupendo que las personas prosperen mientras no nos hundan al resto. El Levante español es próspero pero ha tocado techo: necesita más agua. Para que siga prosperando el Levante español necesita una ingente inversión para llevarle agua. Pregunta: ¿y si invertimos ese dinero en donde ya tenemos agua? ¿Acaso no obtendríamos, a largo plazo, los mismos rendimientos o mejores, e inclusive, creando equilibrios poblacionales más estacionales y mejor asentados?

Las autonomías se han visto inútiles a la hora de ponerse de acuerdo en un tema como el agua. Es decir, son un estorbo más que una ayuda en la gestión integral y científica del asunto. Como en éste, en otros, las autonomías, se ven sobrepasadas y no deben estar al frente del problema. Con su voz, basta y sobra. Aquí se ha confundido descentralizar con 'quítate tú que me pongo yo'. Para ese viaje, no necesitábamos esas alforjas: la España seca, seguirá siendo seca y, la húmeda, húmeda. Y sólo una empresa faraónica, de muchísimos años, de consenso nacional y de conjunción de todos los españoles, podría transformar eso.

ANÁLISIS ELECTORAL DEL 9-M (2008)

Es imposible escaparse al influjo del resultado electoral del pasado nueve de marzo. Y también es sorprendente que los medios de comunicación de masas y sus analistas comenten todos lo mismo, en virtud de la onda por que la van. Por ejemplo, es recalcitrante que la abstención sea la tercera fuerza política en España (más de ocho millones de electores); una tercera vía que es incombustible e inamovible. Y ocho millones, son muchos millones.

No nos engañemos, tanto el PP como el PSOE se dividen en dos: el primero, en un ala nacional-catolicista y tradicional y, por contra, en un sector liberal-centrista; el segundo, en un sesgo cristiano-demócrata y, otro, social-demócrata y federalista. Son cuatro partidos agrupados en dos. La línea conservadora de la antigua Alianza Popular, logró fagocitar todo el espectro de la derecha y centro-derecha del ámbito político español. Incluso algún centrista de pro, cayó en las listas electorales dándoles un aspecto progresista y moderno, de que algo estaba cambiando en sus filas. Por su parte, el socialismo, una vez rechazadas las tesis marxistas más radicales y moderadas sus posturas hacia el juego democrático actual, nucleó en el PSOE al centro-izquierda, la izquierda, a las filas comunistas menos proclives a mantener la bandera de la dictadura del proletariado, a los federalistas y, como no, a los socialistas. El sesgo demócrata-cristiano, que no tiene tradición en España, viene dado por personas que se sienten demócratas; sin embargo, también se reconocen como no-federales, generalmente creyentes y con proyección social (caso de José Bono).

Como individuo que humildemente opina que eso de las religiones son una superchería más en el atávico mundo de la humanidad, no me fío de los nacional-católicos ni del sesgo demócrata-cristiano (para mí, que no se fía ni Dios). Como van unidos -incongruentemente- a otros, pues esos que se podían llevar mi voto, según su valía, quedan sin él. Pertenezco a esos ocho millones de españolitos, que no llenan las bancadas del Congreso y Senado. Si las dejaran vacías, otro gallo cantaría. ¡Esa sí que sería una democracia! Aquí, lo que interesa, es el culo del político y no el del ciudadano. Y frente a éste último, los políticos se unen y se agrupan con el fin de anularle y desvirtualizarle: "tú sólo vota y de lo demás nos encargamos nosotros". Y cuando las cosas van mal son los primeros que piden un esfuerzo al pueblo. Mejor enseñar a los ciudadanos a que se gobiernen por sí mismos, a que no necesiten de políticas centrales para hacer su vida cotidiana y, que todos disfrutemos de las ventajas y estemos comprometidos con los deberes de la nación. Si se reduce a depositar el voto en una urna cada cuatro años, mal vamos.
 

ACERCA DEL LENGUAJE Y LA EVOLUCIÓN

Pablo Rodríguez Palenzuela, Profesor del Departamento de Biotecnonología de la Universidad Politécnica de Madrid, escribe en su blog, La lógicadel titiritero (dando así continuidad al libro de su mismo título), un interesante artículo -casi todos lo son, cabe decir- sobre el paralelismo evolutivo entre genética humana y lenguaje. Pone el ejemplo de la migración asiática hacia América, vía estrecho de Bering, hace unos 12000 años, en la que esos pobladores hablaban  la misma lengua y que dio origen, a la postre, a la totalidad de lenguas amerindias. Tendríamos, de este modo, un vínculo genético -unos pobladores- y un vínculo lingüístico -una representación del mundo-. Esto que en principio parece muy atractivo y simple no lo es tanto si lo contemplamos bajo ciertas condiciones históricas y reales.

Tomemos ahora el ejemplo del latín. Éste se extendió en virtud de las conquistas romanas por Europa, norte de África y Próximo Oriente. Da origen a lenguas como el francés, el italiano, el rumano, el ladino, el castellano, el catalán o el gallego, así como a numerosos dialectos. Los etruscos y latinos originales, poco o nada tenían que ver con poblaciones como bretones, africanos, judíos, astures o celtas. Sus lenguas originales, suelen pertenecer al tronco indoeuropeo; sin embargo, sus soluciones lingüísticas y culturales son muy dispares y diferenciales. Así pues, a la caída del Imperio, no es de extrañar que esas diferencias se dejaran sentir sobre la propia lengua franca: el latín.

Retomemos las lenguas amerindias y el impacto de la colonización europea en América. Mayoritariamente, el inglés, español o francés se habla en el continente americano en el presente. En el castellano, vocablos como hamaca, caribe o cacique son importaciones de aquellas otras lenguas que encontraron nuestros antepasados. El mestizaje cultural y genético en algunos casos, no da como resultado una nueva lengua híbrida (amerindia-español/inglés/francés), salvo excepciones: el criollo. Más modernamente, encontramos otros híbridos de este tipo como el spanglish; pero siempre reducidos a cierto tipo de poblaciones no generalizables por el momento.

El lenguaje es una tecnología evolutiva del ser humano. La lengua o idioma es una construcción que obedece a la comprensión del mundo y de la realidad bajo unos principios de sintaxis y pragmaticidad en el uso. En la historia, cuando un pueblo es invadido por otro, tiene dos alternativas: conservar su cultura y lengua si se lo permite el conquistador, o bien, aprender la nueva lengua que, por lo general, suele aportar una visión más amplia de la realidad de que tenía la nativa. Aprender la lengua del conquistador supone aprender su tecnología y su conocimiento, poder asimilarlo; supone, en definitiva, formar parte de su bagaje tecnocultural.

Los afroamericanos que aprendieron el inglés, francés o español, genéticamente no tenían nada que ver con esas lenguas. Sus descendientes las tienen ahora como lenguas maternas. Y no estamos hablando de una población aislada o sin solución de continuidad. Estamos hablando de millones de personas. Con lo que una situación pasada como fue el esclavismo, resulta ser un factor más importante en la explicación lingüística actual de América que la genética. Las lenguas francas resultaron ser, de nuevo, las de los pueblos conquistadores. Y como el crisol era tal que la única gran unificación que se había realizado era la colonización europea, no cabía otra que mantener esa misma lengua franca a lo largo de los territorios (según la influencia) si se querían entender a la hora de formar estados modernos (por otra parte, impulsados por las Universidades y estudios europeos, a uno o al otro lado del Atlántico).

Otro asunto del artículo en cuestión es la teoría del equilibrio puntuado. Este punto tiene que ver mucho más con la naturaleza cuántica de la realidad de lo que aparentemente pueden sugerir las críticas de eminencias como Dawkins o Dennett: la evolución avanza a saltos y no a pequeños pasitos muy progresivos. Es como si en un momento dado, cristalizara rápidamente a partir de unas condiciones priores más lentas. Aquí está el meollo de toda la disquisición evolutiva y antropológica: la evolución como un paso de tortuga o la evolución como canguros... Quizás, como seres humanos: unas veces andando, otras corriendo y, la mitad del tiempo, durmiendo.

SOBRE LAS ENCUESTAS Y ALGO MÁS

La Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación (AIMC) ha sacado a la luz su encuesta anual sobre usuarios de Internet, Navegantes en la Red. El informe público consta de 143 páginas y se puede descargar de la página de dicha asociación. En sí, se trata de una amalgama de datos sin interpretar, por lo que es un conjunto de números y gráficos más o menos coloridos. Como entramos en periodo electoral, nos van a bombardear con la palabra encuesta a cada poco y, no me resisto a reflexionar -bajo el ejemplo que hemos puesto- sobre esta cuestión.

Encuesta viene del latín, inquiro; que significa buscar, tratar de descubrir, inquirir.  La primera entrada genérica del Diccionario de la RAE nos da como definición averiguación o pesquisa. La segunda (conjunto de preguntas tipificadas dirigidas a una muestra representativa, para averiguar estados de opinión o diversas cuestiones de hecho) es mucho más técnica y acorde con la Estadística. Para andar por casa, podemos decir que una encuesta consiste en ir preguntando a la gente qué opina sobre tal o cuál asunto (y luego contar las respuestas). Y como depende de lo que nos dicen las personas, éstas nos pueden engañar o engañarse a sí mismas. De ahí, que los resultados de las encuestas no se traten de unos hechos objetivos, sino de unas supuestas tendencias. Así se las llama muchas veces sondeos de opinión.

En el caso que nos ocupa (la encuesta de la AIMC) hay un apartado dedicado a la metodología; ésto es, los procedimientos usados para llegar a los resultados que se han obtenido. Resulta extremadamente curioso que, como autocríticas figuren la colocación del banner y su efecto sobre la muestra final y que, consideren este sesgo como positivo. Dicho de otro modo, nos están diciendo que, la muestra, no tiene por qué ser representativa (y en tal caso violaría la definición académica) y que, de ser así, eso es "positivo". ¡Pues vaya! Así también hago yo encuestas: "Miren ustedes, voy a preguntar sobre tal cosa; si la muestra no es representativa, no se preocupen porque es mejor". Eso, en mi pueblo, es hacer trampas; pero bueno.

La segunda gran crítica a esta encuesta es la siguiente: ¿en qué grado o medida los sujetos encuestados nos han podido mentir o engañar? Si la encuesta no nos responde a esta pregunta de algún modo, todo su castillo de naipes carece de sentido. Es posible que 1000 sujetos de una empresa se hayan puesto de acuerdo para sesgar los resultados y hayan boicoteado la encuesta. Si el estudio y la metodología no es capaz de responder a eso, el estudio es totalmente inútil.

Aunque hayamos sido duros con el probablemente bienintencionado estudio de la AIMC, extrapolando a unas elecciones generales, podemos encontrar unos defectos similares. A fin de cuentas, si las encuestas tienen razón, ¿para qué vamos a celebrar elecciones? Y si no la tienen, ¿qué demonios pintan las encuestas? Y a ésto sí que tiene que responder el amable lector.

Recientemente, el Parlamento de Kosovo ha proclamado de manera unilateral la independencia de Serbia. El significado de este hecho se encuadra en un conflicto de los Balcanes no resuelto desde que, el Imperio Otomano, perdió su hegemonía sobre esos territorios a los que gobernaba con mano de hierro. Esta causa lejana encuentra una respuesta más reciente en la herencia de Tito, unificador de Yugoslavia después de la IIª Guerra Mundial, pero no menos proclive a dejar de usar un gobierno de corte dictatorial -del tipo socialista- para sus fines federativos. A la muerte de Tito, las guerras entre algunas federaciones se sucedieron, donde Serbia fue perdiendo influencia. Esto se debió a dos hechos fundamentales:
  • El primero de ellos es que nunca reconoció las diferencias singulares del resto de federaciones (que estaban hartas de una dictadura) y, por lo tanto se negó a encontrar soluciones dialogadas y democráticas.
  • El segundo es que combatió con violencia cualquier acto segregacionista/independentista, llegando a consumar matanzas indiscriminadas contra poblaciones civiles indefensas. Obviamente, estos crímenes los cometieron una serie de sujetos amparados por un régimen ultranacionalista, no la población serbia en sí.
Serbia está apoyada por Rusia, su único aliado en todo este embrollo. Curiosamente, la población serbia tiene un alto componente nacionalista que ha sido potenciado por las guerras. Piensan, por así decirlo, que les han robado lo que les pertenecía. Hay que tener en cuenta que, el Imperio Serbio, se remonta al siglo XI. A principios del siglo XIX, los serbios fueron de los primeros que derrotaron a los turcos, así como los que consiguieron, después de la Iª Guerra Mundial, la primera unificación moderna de Yugoslavia (1929). Fueron precisamente los nazis quienes separaron esa cuestión en Serbia, Montenegro y Croacia. Junto con lo anterior, los serbios no llegan a entender el porqué de la desintegración yugoslava.

Aparte de los dos hechos señalados, la antigua Yugoslavia es un crisol de culturas, religiones y microsociedades autónomas unas de otras. Ello ha sido debido a que es una transición obligada -por tierra- entre los Balcanes y el centro de Europa. Así pues, distintos pobladores y diferentes influencias han confluido en momentos de la historia asimismo dispares. Sin embargo, lo que en otras ubicaciones supuso un proceso de síntesis y convergencia, aquí cada cual mantuvo su propio régimen de costumbres, cultura e interacciones sociales. No existió apenas vías de integración más allá que las "manos de hierro" de sus gobernantes.

En sí, Kosovo es insignificante desde un punto de vista económico. Su situación era anómala. Se habían producido unas matanzas y la OTAN intervenino a favor de la población kosovar, creando de facto, un protectorado en la zona. Si Kosovo es independiente, lo puede llegar a ser gracias a la financiación de la UE y el apoyo de los USA. Por sí mismo, es un estado inviable porque no tiene recursos y su situación económica es crítica. En realidad, carece de sentido que sea un país salvo para tocar las narices a Rusia (aliado de Serbia). Kosovo es un mero peón en el juego de estrategia mundial para restar influencia de unos y ganar la de otros. Para la población kosovar, mejor que las matanzas que les propinaban, cualquier solución va a ser mejor; y, por supuesto, independizarse de aquellos que las provocaron, en principio, les parece estupendo.

Sin embargo, existen más lecturas en este terrible juego de tablero de ajedrez. Hay situaciones más sangrantes en el orden mundial que la de Kosovo, como es la del Sáhara Occidental. Esta gente no reclama la independencia directamente, sino la celebración de un referéndum que está aprobado por las Naciones Unidas desde que fuera colonia española. ¡Y ya llovió de eso! Tantos o más muertos e iguales matanzas se han producido allí. La diferencia es que Marruecos está bajo la órbita de los USA (no como Serbia) y de Francia. De esta manera se describe el panorama político del mundo.

Increíblemente, la portavoz del Gobierno Vasco, Miren Azkárate, declara sobre Kosovo que es una lección sobre el modo de resolver de forma pacífica y democrática conflictos de identidad y pertenencia; dando a entender que era lo que ser debería hacer respecto al País Vasco (o algo parecido). Es decir, que los vascos tienen que sufrir una guerra y unas matanzas para que, después, venga el ejército de la OTAN a poner orden en plan protectorado. Entre tanto, al Gobierno de España, lo tiene que apoyar únicamente Rusia (saliéndose de la UE, claro). De este modo, seguimos el modelo Kosovo a pies juntillas. No obstante, y si nos fijamos un poco, desde 1975, la única organización que realiza matanzas es ETA (aparte del islamismo radical de los últimos tiempos). Con lo que si los vascos son inteligentes -¡que lo son!-, a buen seguro renunciarán a seguir ese infeliz modelo.